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La tragedia de Fidel Castro de João Cerqueira es una reescritura de esa Historia que en Latinoamérica conocemos bien, y en ese mundo de ficción historiográfica ya no importa si los personajes son contemporáneos o no, si la brecha abierta en la Historia Oficial es posible o imposible –algo a lo que José Saramago, el gran escritor portugués, ya nos tiene acostumbrados–;

La tragedia de Fidel Castro de João Cerqueira es una reescritura de esa Historia que en Latinoamérica conocemos bien, y en ese mundo de ficción historiográfica ya no importa si los personajes son contemporáneos o no, si la brecha abierta en la Historia Oficial es posible o imposible –algo a lo que José Saramago, el gran escritor portugués, ya nos tiene acostumbrados–;

Todos lo saben pero pocos lo admiten: las brujas existen. El protagonista de esta novela preferiría no admitirlo, pero ha tenido la mala suerte de caer víctima de un hechizo. El más cruel de los hechizos. Adolescente atolondrado y, a su manera, muy tierno, comete el error de maltratar a una chica en plena discoteca. Ella le advierte: “Soy la Bruja del Bosque, y cuando te cojas a alguien, ese mismo día te vas a caer muerto”. ¡El horror!, gritamos todos, ¿es posible tanta perversidad?

Todos lo saben pero pocos lo admiten: las brujas existen. El protagonista de esta novela preferiría no admitirlo, pero ha tenido la mala suerte de caer víctima de un hechizo. El más cruel de los hechizos. Adolescente atolondrado y, a su manera, muy tierno, comete el error de maltratar a una chica en plena discoteca. Ella le advierte: “Soy la Bruja del Bosque, y cuando te cojas a alguien, ese mismo día te vas a caer muerto”. ¡El horror!, gritamos todos, ¿es posible tanta perversidad?

Toda ciudad desea que un novelista haga de esa ciudad el material de su literatura. Y toda ciudad, creo, quiere que nazca un Ítalo Calvino, o sea, un soñador que escriba la ciudad invisible de su memoria. La ciudad de Tucumán ya ha tenido su primer Italo Calvino y ya ha tenido su Joyce subtropical. Ese soñador ha sido Hugo Foguet.

Toda ciudad desea que un novelista haga de esa ciudad el material de su literatura. Y toda ciudad, creo, quiere que nazca un Ítalo Calvino, o sea, un soñador que escriba la ciudad invisible de su memoria. La ciudad de Tucumán ya ha tenido su primer Italo Calvino y ya ha tenido su Joyce subtropical. Ese soñador ha sido Hugo Foguet.

Desde siempre, la Patagonia goza del curioso prestigio de ser el territorio de las realizaciones. Irse “al Sur” equivale, aún hoy, para mucha gente, a mudarse a un lugar donde se concretan los sueños. Incluso si el sueño de uno es la abolición de la propiedad privada y para el vecino es estrictamente lo contrario.

Desde siempre, la Patagonia goza del curioso prestigio de ser el territorio de las realizaciones. Irse “al Sur” equivale, aún hoy, para mucha gente, a mudarse a un lugar donde se concretan los sueños. Incluso si el sueño de uno es la abolición de la propiedad privada y para el vecino es estrictamente lo contrario.

Santiago Fonseca es un joven estudiante de Derecho. Un día encuentra por azar en el altillo de su casa, entre las pertenencias de su padre –un escritor prácticamente desconocido que desapareció en un accidente fluvial–, una foto, un cuaderno de notas y un puñado de cartas. A partir de allí comenzará la búsqueda de su obra perdida. Búsqueda que lo llevará, a través de un recorrido atravesado por el amor y los libros, al encuentro de su propia identidad.

Santiago Fonseca es un joven estudiante de Derecho. Un día encuentra por azar en el altillo de su casa, entre las pertenencias de su padre –un escritor prácticamente desconocido que desapareció en un accidente fluvial–, una foto, un cuaderno de notas y un puñado de cartas. A partir de allí comenzará la búsqueda de su obra perdida. Búsqueda que lo llevará, a través de un recorrido atravesado por el amor y los libros, al encuentro de su propia identidad.

Un hombre, que se ha olvidado de todo, es encontrado por una caravana en el desierto de Gobi. Con la ayuda de un chamán intentará volver a recuperar su pasado, reconstruir su vida, y tratar de entender a ese nuevo hombre en el que se ha convertido. Para eso, será necesario recorrer el mundo hasta llegar a Argentina. Con los fragmentos de su memoria volverá a tejer las tramas de una identidad.

Un hombre, que se ha olvidado de todo, es encontrado por una caravana en el desierto de Gobi. Con la ayuda de un chamán intentará volver a recuperar su pasado, reconstruir su vida, y tratar de entender a ese nuevo hombre en el que se ha convertido. Para eso, será necesario recorrer el mundo hasta llegar a Argentina. Con los fragmentos de su memoria volverá a tejer las tramas de una identidad.

En Sed, la autora sesga las realidades que percibimos en su narrativa, y nos lleva a descubrir las torsiones de una verdad que nos elude constantemente.

En Sed, la autora sesga las realidades que percibimos en su narrativa, y nos lleva a descubrir las torsiones de una verdad que nos elude constantemente.

Quién mató a Tsun? ¿Por qué? Esas preguntas urgentes, en la mejor tradición del policial negro, hacen vibrar desde la primera hasta la última página de Chinardos. Pero a medida que avanzamos nos inquietan también otras preguntas: ¿cómo ponerle una camisa a un cadáver ya rígido? ¿Cómo castiga a los transgresores la mafia china en la Argentina? ¿Cómo se llevan los chinos con los gitanos? ¿Cómo suena un chino cuando dice en voz alta las palabras “Sos muy puta”?

Quién mató a Tsun? ¿Por qué? Esas preguntas urgentes, en la mejor tradición del policial negro, hacen vibrar desde la primera hasta la última página de Chinardos. Pero a medida que avanzamos nos inquietan también otras preguntas: ¿cómo ponerle una camisa a un cadáver ya rígido? ¿Cómo castiga a los transgresores la mafia china en la Argentina? ¿Cómo se llevan los chinos con los gitanos? ¿Cómo suena un chino cuando dice en voz alta las palabras “Sos muy puta”?

Alguna vez la crítica ha postulado series o modos de leer la literatura argentina a través de determinados ejes como, por ejemplo, la última dictadura o la guerra de Malvinas; dentro de la hipotética serie de “las novelas del 2001”, El grito, primera novela de Florencia Abbate, fue la primera en aparecer y acaso ocupe un lugar central.

Alguna vez la crítica ha postulado series o modos de leer la literatura argentina a través de determinados ejes como, por ejemplo, la última dictadura o la guerra de Malvinas; dentro de la hipotética serie de “las novelas del 2001”, El grito, primera novela de Florencia Abbate, fue la primera en aparecer y acaso ocupe un lugar central.

Atención, señoras y señores, les aseguro, lo firmo con mi sangre, que Miguel Semán es uno de los mejores y más originales escritores argentinos contemporáneos que, por esas razones tan livianas como inexplicables, ha permanecido inédito. Conozco su proyecto literario como nadie, porque trabajé junto a él en incansables tardes y mañanas de taller. El museo de los sueños es una novela que vi gestar y parir.

Atención, señoras y señores, les aseguro, lo firmo con mi sangre, que Miguel Semán es uno de los mejores y más originales escritores argentinos contemporáneos que, por esas razones tan livianas como inexplicables, ha permanecido inédito. Conozco su proyecto literario como nadie, porque trabajé junto a él en incansables tardes y mañanas de taller. El museo de los sueños es una novela que vi gestar y parir.

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